Según Donald Trump, el mundo ha venido defraudando a Estados Unidos en sus relaciones comerciales. Su país cobra aranceles muy bajos a los productos que importa y, en cambio, sus clientes castigan con gravámenes altos a los productos y servicios que exporta. Mañana, 2 de abril, será –dice Trump– el Día de la Liberación. Dará a conocer, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca –anunció la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt–, un esquema que tiene como fin contrarrestar las “prácticas comerciales desleales”. Los aranceles serán recíprocos, implementará una política “de ojo por ojo” diferenciada para cada país en particular. El término “aranceles recíprocos” hasta ahora tenía el significado de reducir las barreras comerciales. Debería ser una buena noticia para México y Canadá a partir del T-MEC, el tratado que firmó el propio Trump. Sin embargo, como se está viendo en el caso de los automóviles, las autopartes, el acero y el aluminio, a los que aplicó un gravamen de 25 por ciento, está asumiendo la prerrogativa de interpretarlo a su conveniencia. ¿Y si suben de precio los carros? Ya dijo: “¡me vale!”. La serie de medidas que el presidente dé a conocer mañana tiene el potencial de desatar una recesión económica global.
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- Este Dia, 5:29
- jornada.com.mx
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